'El problema no está fuera, el problema está dentro' Solía repetirme mi padre cuando tenía problemas existenciales, lamentablemente tenía razón, no poder controlar lo que dentro de mí había me desesperaba, hasta el punto de creer que el control de mi vida no lo tenía, y en cierto sentido no lo tenía.
Eran las tres y media de la tarde, aproximadamente, y fuera de mi casa, niños gritaban sin parar corriendo de un lado a otro, jugando mil veces a lo mismo, repitiendo todo el rato el mismo sistema de juego, no los entendía, y parecía ridículo cuestionarme el actuar de los niños, pues... Son niños y evidentemente había un error en lo que pensaba. Después de tomarme casi 5 tazas de café de grano espeso, sentía que mi corazón podría salir en cualquier momento, y ahí comprendí por qué me molestaban los niños de afuera.
Estaba leyendo un libro cuando la vista se me empezó a nublar, me maree y corrí al baño a vomitar nada, porque nada tenía en el estómago, solo café espeso de quizá qué parte de Colombia.
Tenía un enredo bastante complicado en la cabeza, aparte de lo desorientado que estaba por mi situación física, no entendía varias cosas que me atormentaban a menudo, sabía como era la vida, pero no quería aceptarlo, ¿Por qué aceptar algo simplemente por creer saber como es? Algo en mí crecía, un hambre extraño de conocer más allá de la percepción imperante (pero no absoluta) llamada razón, algo había más allá, y la ficción que nos obligábamos a digerir estúpidamente los humanos, la única ficción que nos tragábamos fácilmente era que la razón era lo que nos mantenía en pie, el sentido común era lo correcto y que nada fuera de esto existía. ¡Qué estúpido conformismo!
Sabía que tal vez nunca tendría respuesta a las preguntas que envolvían mi cabeza, pero si tenía el hambre de encontrarlas y esa era la fuerza que tiraba del carro. Posibles realidades no quería pensar porque serían nada más que ficción, quería estar totalmente lúcido para experimentar y ver en su máximo esplendor y sin complicaciones lo que la vida, o aun más que eso, lo que el creador de la vida podía y quería entregar.
E.Silverking
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