martes, 29 de enero de 2013

El principio del resto

Un monstruo gigante me empezó a perseguir, un mutante de 6 metros que quería devorarme, o solo despedazarme, intenté perderlo de vista, pero no pude, no podía pensar con el estres, un haz de luz atravesó mi mente, pensé, paré y miré hacia atrás... era él, uno de mis miedos, ya habia luchado contra él en otras ocasiones, siempre habia perdido, pero esta vez sentía que era la ocación en que podría pisarlo definitivamente y hacerlo desaparecer de la faz de donde fuera que existiera. Estaba esperando, firme esperando para enfrentarlo, cuando sentí una mano en mi hombro... "no es necesario que lo hagas solo" me dijo. "Pero es MI miedo" respondí, "los compartiste conmigo" respondió, y sonrió, en eso el tiempo se detuvo, y todas las cosas quedaron suspendidas en el aire, y comprendí que el ser con el que estaba parado, era el dueño de todo. Mis ojos se abrieron y pude ver por sobre todo lo que estaba ahí, hasta mis miedos parecian pequeños, abrió en mi una puerta que antes no entendía, ni siquiera sabía que existía, entendí la realidad, no como me la pintó o intentó pintar mil veces el mundo con cosas como racionalidad, esto era más grande, Más inmeso, más sublime esto era la realidad.
Todo volvió a su normalidad, miré a la bestia que me perseguía, y lo enfrenté esta vez con un poder que no era mío.

sábado, 26 de enero de 2013

Lo que guardan las silenciosas arrugas.

Salí después de haber tenido un par de discusiones con mi padre, caminé hasta llegar a una plazuela, había una pileta sin agua y un sol quieto, parecía que el tiempo se había detenido en aquel lugar. Me senté en una banca a la sombra y pensé y repasé mis actitudes, algo fallaba y me hacía caer de vez en cuando, respire ese aire seco de verano, tibio y ahogante, no había lugar libre de calo. Al final de la plaza había una baranda, que se deformaba en ondas y detrás de ella un risco, de un par de metros, que llegaba al mar, todo estaba calmo, muerto o dormido y el cemento hervía bajo mis pies, no calculé el tiempo que estuve perdido en pensamientos mirando al frente. Pero era necesario.
No sé cuantos años tenía, ni nada, pero sin duda era un hombre moldeado por la vida, se veian los años cuando caminaba, se sentó en la misma banca que había elegido yo, me miró, con ojos cansados y caidos esperando a que lo mire, pero no lo hice, no necesitaba conversar ni hacer amigos casuales en este momento, a simple vista no era muy interesante pero su presencia me hizo sentir incómodo, por alguna razón, y lo miré, pero en ese momento estaba perdido en un ave posada en la punta de un mástil. El ave limpiaba sus alas, él no le quitaba la vista de encima, pero supe que sabía de mi incomodidad, miré un piedra para usarla de muralla, para no tener que mirar, y le pregunté: "¿por qué la gente huye de sus problemas? ¿Por qué no solo los enfrenta?" Se acomodó el sombrero, inspiró y miró el suelo. "Estoy cansado de escapar de mis problemas, y los empecé a enfrentar, pero no es diferente a huir" le dije. hizo un recorrido con su mirada desde el cemento hasta mí y dijo: "La gente no los enfrenta... pero si los enfrentas y no sabes cómo, es tan malo como si no los enfrentaras". Me sorprendió su respuesta, esperaba algo más simple, algo tan superficial como la intención que había tenido yo de conversar con él, pero tenía razón, y empezó a surgir en la profundidad de mi mente la necesidad de escuchar lo que tenía que decir y pregunté: ¿Quién sabe cómo enfrentar los problemas? No era la pregunta que quería hacer, pero tal vez haría que no se percatara que de verdad quería su respuesta. Miró el cielo y frunció el ceño, "debo irme", dijo, se levantó de la banca y su sabiduría tras él, caminó afirmándose en su bastón, giró hacia mí y dijo "La clave no es enfrentar los problemas como un necio esperaría inmóvil un árbol mientras cae hacia él, sino que debes intentar salir de tu mente, pensar en como piensas, y mirar las cosas realmente como son, desde fuera de tí, y ahi enfrentarlos, porque los humanos somos expertos en autoengañarnos, y eso no es lo más terrible... Lo más terrible es que lo sabemos, es decir, somos cómplices de nuestro autoengaño".
Terminó de hablar, se dio una vuelta y se alejó caminando lentamente por uno de los caminitos que habian en aquella plaza, como si supiera y compartiera el ritmo del día, pero el viento ahora corría y la tarde se tornó viva y fresca.

lunes, 21 de enero de 2013

Otoño y otoños

Esta vez intentaba despejarme, busqué algún lugar donde sentarme, poder pensar, parecía que pensaba mejor quieto. El día estaba húmedo por la lluvia del día anterior, pero soleado, algo llamaba mucho mi atención, los colores eran más intensos que en un día de sol normal, como si cada cosa que existiera absorbiera el agua que cayó y sus colores tuvieran vida. Me senté en el borde de una rampa de cemento, y perdí mi mirada en los imponentes árboles de la plaza, que en otoño tenían otro tipo de sabiduría. Ahí fue cuando descubrí algo, o realmente no lo descubrí, sino que lo vi simplemente... ¿Realmente a alguien le importa la vida de las hojas? mientras todos viven su vida, las hojas de los árboles viven la suya, aunque nadie las vea, aunque nadie las observe, ellas viven y mueren, y la forma más clara de re-descubrirlo fue ver el viaje de una de ellas desde la copa de un árbol hasta el suelo, mientras bailaba con el aire, yo sabía que su vida se iba apagando, y el tiempo que se demoró en apagársele la vida, comprendí que en mi vida también las estaciones estaban presentes, ya era hora de dejar morir hojas en otoño, dejar que el ciclo termine, dejar que los árboles cambien las hojas secas para que las nuevas salgan cuando tienen que salir, y así ir creciendo con cada estación. De pronto me imaginé la sabiduría que tendrían los árboles, al pensar cuantas veces en sus largas y aveces eternas vidas han cambiado sus hojas, cuantas cosas han desechado de sus ramas para poder hacerlas nuevas, para poder crecer, cuantas veces habrán dado fruto, cuantas veces expandieron a través del viento sus semillas y cuantos pequeños árboles más poblarían los lugares para poder seguir haciéndose sabios...Mi mente, perdida por algún lugar del universo interior empezó a dar vueltas y sonreí hasta que de pronto volví a mí. Pensé que me estaba mirando, o tal vez me estaba mirando... Una joven, que con los colores, el tono que deja el sol antes de desaparecer y la atmósfera creada por mi mente... era una de las criaturas más hermosas que había visto en mucho tiempo, en el instante que la miré ella desvió la mirada, entrecerré los ojos, por los últimos rayos de sol que se estrellaron en mis pupilas, en ese instante el tiempo tomó otro ritmo, sería estúpido decir algo sobre ella, no la conozco, no la he visto antes, pero si... hizo que el tiempo cambiara su ritmo, y eso debía ser por algo...

lunes, 14 de enero de 2013

Notas E. Silverking, noviembre 1837

Corría el año 1837, era algún día de noviembre, caminaba por alguna razón por una calle poco transitada, bueno en realidad la razón la tenía muy bien pensada; llegar más rápido a mi destino, una taberna que quedaba al otro lado de la ciudad. Mientras caminaba, me esmeraba en ver a la gente de mi alrededor, y qué es lo que hacían, busqué alguno que hiciera algo diferente, y no tuve resultados favorables, todos trabajaban con mucho afán, como si no hubiera mañana, los niños empapados en lodo, por los charcos de agua que habían en las calles regadas de baches, hacían oídos sordos a los llamados de sus madres  que los llamaban desde las ventanas para entrar. No sabía la hora con exactitud, pero mi intuición, que por cierto siempre ha sido mala, me decía que tal vez eran como las seis o siete de la tarde, seguí caminando hasta que salí a una calle bastante más ancha que los callejones que había dejado atrás, y como si fuera un mundo opuesto, todo cambió, ahora no trabajaba la gente en esta parte de la ciudad, sino que estaba sentada en sus patios con césped bien cuidado, niños y niñas bien vestidos jugaban con sus perros bien bañados, y mayordomos servían té en tazas que estaban sobre mesas en los jardines, era diferente aparentemente hablando, pero algo era igual... Lo que es el humano ególatra en esencia se podía ver, sobre todo cuando es regido por algo que no incluye la existencia, cualquiera sea la posición en la que se encontraba un ser, por esto muchas situaciones y hechos no entendía, porque yo comprendía y aprehendía el Ser de otra forma. Hace algunos años intenté entrometerme en asuntos de señores y nada resultó, también quise probar la vida del trabajador esforzado y del campesino, era bastante 'digna', pero mi alma era perceptiva a lo que mis sentimientos demandaban, fuera de eso todo me parecía superficial y frívolo, carente de profundidad y goce, y mientras más me acercaba a mi taberna favorita pude percatarme de algo que realmente me dejó estupefacto, un árbol a lo lejos bailaba al son de una brisa, solo se entendían ellos, existía una armonía sublime en ellos, y con esta revelación comprendí que la belleza de la vida está en la libertad, pero no en la libertad que está en los jardines con mayordomos, ni en las tabernas de la ciudad, es una libertad más profunda, más abismante, es la libertad que une las almas, y es hecha poesía, en lo sensible para poder respirarla.

domingo, 13 de enero de 2013

"Estaba flotando, flotando en un mar Irreal.
Miré al horizonte y vi la realidad,
me acerqué, nadé
nadé y me acerqué de a poco.
La alcancé
se desvaneció
volví alcanzarla
se desvaneció.
¿Será esta la verdadera realidad? me pregunté...
Seguí nadando hacia otra realidad...
cuando llegué intenté alcanzarla
pero esta vez yo no la alcancé
ella me alcanzó a mi,
y no he vuelto a flotar
 en un mar de realidades irreales.

La encontré, o ella me encontró,
me recibió me alcanzó, me salvó
tal vez la paciencia no sea una ciencia...

sino solo esperar"
E.S.

De ida y vuelta, más complicado con lluvia...

"De ida y vuelta, es la unión entre el caer y el suelo,
es el olor del café y el café...
Hasta se dice por ahi que es el viaje de una gota de agua desde el cielo hasta la tierra,
pues mil veces más, quizás, esta nacerá y morirá,
eso no cambiará, pero si cambiará quién está bajo ella.
En otras palabras es un viaje, es el viaje y el que viaja,
es quién lee y quién escribe,
es el que entra al universo de lo desconocido por un tropiezo,
es estar vivo y vivir la vida.
es hacerlo propio y hacia fuera.
Y finalmenten dicen que mientras llueve mas ondo se vuelve,
pero más firme queda cuando la lluvia se va."
E.S.