lunes, 21 de enero de 2013

Otoño y otoños

Esta vez intentaba despejarme, busqué algún lugar donde sentarme, poder pensar, parecía que pensaba mejor quieto. El día estaba húmedo por la lluvia del día anterior, pero soleado, algo llamaba mucho mi atención, los colores eran más intensos que en un día de sol normal, como si cada cosa que existiera absorbiera el agua que cayó y sus colores tuvieran vida. Me senté en el borde de una rampa de cemento, y perdí mi mirada en los imponentes árboles de la plaza, que en otoño tenían otro tipo de sabiduría. Ahí fue cuando descubrí algo, o realmente no lo descubrí, sino que lo vi simplemente... ¿Realmente a alguien le importa la vida de las hojas? mientras todos viven su vida, las hojas de los árboles viven la suya, aunque nadie las vea, aunque nadie las observe, ellas viven y mueren, y la forma más clara de re-descubrirlo fue ver el viaje de una de ellas desde la copa de un árbol hasta el suelo, mientras bailaba con el aire, yo sabía que su vida se iba apagando, y el tiempo que se demoró en apagársele la vida, comprendí que en mi vida también las estaciones estaban presentes, ya era hora de dejar morir hojas en otoño, dejar que el ciclo termine, dejar que los árboles cambien las hojas secas para que las nuevas salgan cuando tienen que salir, y así ir creciendo con cada estación. De pronto me imaginé la sabiduría que tendrían los árboles, al pensar cuantas veces en sus largas y aveces eternas vidas han cambiado sus hojas, cuantas cosas han desechado de sus ramas para poder hacerlas nuevas, para poder crecer, cuantas veces habrán dado fruto, cuantas veces expandieron a través del viento sus semillas y cuantos pequeños árboles más poblarían los lugares para poder seguir haciéndose sabios...Mi mente, perdida por algún lugar del universo interior empezó a dar vueltas y sonreí hasta que de pronto volví a mí. Pensé que me estaba mirando, o tal vez me estaba mirando... Una joven, que con los colores, el tono que deja el sol antes de desaparecer y la atmósfera creada por mi mente... era una de las criaturas más hermosas que había visto en mucho tiempo, en el instante que la miré ella desvió la mirada, entrecerré los ojos, por los últimos rayos de sol que se estrellaron en mis pupilas, en ese instante el tiempo tomó otro ritmo, sería estúpido decir algo sobre ella, no la conozco, no la he visto antes, pero si... hizo que el tiempo cambiara su ritmo, y eso debía ser por algo...

2 comentarios:

  1. Pude imaginarme el cuadro a la perfección y entrar en tu pensamiento... Te dije que solo tenías que escribir.

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    1. me lo dijiste, lo tomé... y aquí estoy empezando estimada señorita.

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