Salí después de haber tenido un par de discusiones con mi padre, caminé hasta llegar a una plazuela, había una pileta sin agua y un sol quieto, parecía que el tiempo se había detenido en aquel lugar. Me senté en una banca a la sombra y pensé y repasé mis actitudes, algo fallaba y me hacía caer de vez en cuando, respire ese aire seco de verano, tibio y ahogante, no había lugar libre de calo. Al final de la plaza había una baranda, que se deformaba en ondas y detrás de ella un risco, de un par de metros, que llegaba al mar, todo estaba calmo, muerto o dormido y el cemento hervía bajo mis pies, no calculé el tiempo que estuve perdido en pensamientos mirando al frente. Pero era necesario.
No sé cuantos años tenía, ni nada, pero sin duda era un hombre moldeado por la vida, se veian los años cuando caminaba, se sentó en la misma banca que había elegido yo, me miró, con ojos cansados y caidos esperando a que lo mire, pero no lo hice, no necesitaba conversar ni hacer amigos casuales en este momento, a simple vista no era muy interesante pero su presencia me hizo sentir incómodo, por alguna razón, y lo miré, pero en ese momento estaba perdido en un ave posada en la punta de un mástil. El ave limpiaba sus alas, él no le quitaba la vista de encima, pero supe que sabía de mi incomodidad, miré un piedra para usarla de muralla, para no tener que mirar, y le pregunté: "¿por qué la gente huye de sus problemas? ¿Por qué no solo los enfrenta?" Se acomodó el sombrero, inspiró y miró el suelo. "Estoy cansado de escapar de mis problemas, y los empecé a enfrentar, pero no es diferente a huir" le dije. hizo un recorrido con su mirada desde el cemento hasta mí y dijo: "La gente no los enfrenta... pero si los enfrentas y no sabes cómo, es tan malo como si no los enfrentaras". Me sorprendió su respuesta, esperaba algo más simple, algo tan superficial como la intención que había tenido yo de conversar con él, pero tenía razón, y empezó a surgir en la profundidad de mi mente la necesidad de escuchar lo que tenía que decir y pregunté: ¿Quién sabe cómo enfrentar los problemas? No era la pregunta que quería hacer, pero tal vez haría que no se percatara que de verdad quería su respuesta. Miró el cielo y frunció el ceño, "debo irme", dijo, se levantó de la banca y su sabiduría tras él, caminó afirmándose en su bastón, giró hacia mí y dijo "La clave no es enfrentar los problemas como un necio esperaría inmóvil un árbol mientras cae hacia él, sino que debes intentar salir de tu mente, pensar en como piensas, y mirar las cosas realmente como son, desde fuera de tí, y ahi enfrentarlos, porque los humanos somos expertos en autoengañarnos, y eso no es lo más terrible... Lo más terrible es que lo sabemos, es decir, somos cómplices de nuestro autoengaño".
Terminó de hablar, se dio una vuelta y se alejó caminando lentamente por uno de los caminitos que habian en aquella plaza, como si supiera y compartiera el ritmo del día, pero el viento ahora corría y la tarde se tornó viva y fresca.
"Mil cosas se pueden decir de las miles de disciplinas que existen, y miles de historias se pueden inventar a partir de miles de otras historias, y si pensamos tal vez sea redundar en algo que ya no se podría llamar creación, pero la idea no es esa, la idea es pensar y crear como si lo creado fuera único, pues "hemos nacido tarde para ser originales"... Solo contaré historias, que comienzan, simplemente con la realidad... que aveces supera la ficción." E.Silverking
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me imagine la costanera en castro, y tu un toli pequeño haciendose el bkn.. jeje. genial viejo, genial.
ResponderEliminarjeje, es la plaza antes de bajar hacia Gamboa (casa de Lucas)
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